El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao hizo el 20 de diciembre martes un balance de sus cuatro años de gestión, en una extensa conferencia en el salón de actos y conferencias ubicado en el cuarto piso de las Ex Bodegas Giol, donde se emplaza el Polo Científico Tecnológico, en el barrio porteño de Palermo. “Este lugar simboliza el cambio de la ciencia en los últimos años”, afirmó el funcionario, quien advirtió: “Hay que dar una muestra fehaciente de que la inversión en ciencia vale la pena”.
En ese edificio, donde se llevan invertidos unos $129 millones, coexistirán tres actividades que estaban desvinculadas entre sí: las administrativas, las investigaciones científicas y de divulgación.
En la planta, que se preinauguró en octubre de este año y que estará puesta en marcha en 2012, funcionará la cartera que conduce Barañao y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. El ministerio estará mudada en marzo de 2012, según dijo su titular.
En la segunda etapa del polo irán el Conicet y luego los institutos de investigación.
Ayudado por una pantalla gigante interactiva donde exhibió durante algo más de una hora cifras sobre su gestión, el funcionario trazó un cuadro auspicioso de las políticas científicas y anunció que continuarán los ejes durante los próximos cuatro años, aunque con un foco mayor en la divulgación y en las aplicaciones productivas.
De un presupuesto de unos $1.133 millones en 2008, el organismo pasó a tener en 2011 recursos por $2.571 millones, sumando a estas cifras los aportes del Gobierno nacional e internacionales, que en este último caso fueron de 925,7 millones de dólares entre 2009 y 2012, provenientes de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo.