Columnas
24 Noviembre, 2008 | Acción comunicativa
Hacia una era de políticos 2.0
Por Graciela Falivene (*) Para la autora, actual docente de nuevas tecnologías en la administración pública nacional, es necesario crear espacios participativos si se pretende alcanzar una democracia basada en la libertad y la igualdad. Desde el concepto de “acción comunicativa” de Jüngen Habermas, reflexiona y argumenta sobre la potencialidad de los espacios Web como lugares de ciudadanía, participación democrática y libertad.
Para ejercer una dirección democrática es necesario crear espacios participativos para lograr que la libertad y la igualdad se revelen y que las personas interactúen mediante el habla y la reflexión en un contexto donde afloren sus propias identidades, evalúen sus acciones y descubran experiencias mediante procesos de deliberación colectiva en temas de interés común.
Es necesario, por otra parte promover la interculturalidad, de manera tal que todas las personas sobre la base de su identidad cultural, propia y sólida, puedan tener una actitud de apertura frente a culturas diferentes. Que puedan incorporar críticamente elementos culturales ajenos en su práctica cultural diaria de cara a responder a nuevos necesidades del pueblo o comunidad del que forman parte, en un proceso dinámico de relación, intercambio e interdependencia.
Para ello hay que entender lo político desde la acción y el discurso; desde la creación
de un “espacio público” en el que todas las personas, desde la pluralidad revelen su propio yo y formen la “trama de las relaciones humanas”. La posibilidad de pensar y de hacer un uso público del pensamiento mediante el juicio político y el juicio histórico, complementaría esa construcción de un “mundo común”, como espacio público de aparición. Los espacios web participativos están demostrando su potencialidad para que esto sea posible. Los espacios y procesos participativos permiten que, a través de la palabra, a partir de la que la persona se identifica como actora, anunciando lo que hace, lo que ha hecho y lo que intenta hacer, se construya la ciudadanía. La consideración de la otra persona es una construcción compleja que requiere respeto y aprecio por parte de quien dirige.
El enfoque de la acción comunicativa que plantea Jüngen Habermas (2003) es muy útil para conceptualizar el trabajo político desde una perspectiva democrática e inclusiva. Cuando construimos espacios de participación, habilitamos la posibilidad de compromiso, que las personas se tomen la palabra y se pidan explicaciones.
En un espacio participativo, quien no puede responder ante el resto de sus acciones y expresiones despierta la sospecha de no haber actuado ‘responsablemente’.
La acción comunicativa exige que el proceso de argumentación permanezca abierto a todas las objeciones relevantes y a todas las correcciones y mejoras de las personas participantes, todas deben gozar de la posibilidad de dar y pedir explicaciones. Este tipo de práctica argumentativa, máximamente inclusiva e ininterrumpida, es tributaria de la
idea de una progresiva superación de los límites de las actuales formas de entendimiento, de la posibilidad del diálogo constructivo.

(*) Es Arquitecta, Planificadora Urbana, Administradora Gubernamental y Docente especializada en técnicas participativas. Actualmente se desempeña en la Secretaría de Gestión Pública, como docente del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP).
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